domingo, 29 de mayo de 2011

Para què actuar?

Busco un bolso azul y lo abro. Allì dentro hay un ocèano y una guerra, mi bisabuela, mi abuela, mi tìo abuelo, el libreto, la mùsica y volantes (flyers serìa màs actual) de funciones pasadas.
Doblo la ropa, chequeo que estè todo y me preparo para la funciòn, la travesìa.
Hay otros bolsos y bolsitas y perchas en mi casa y en ellas otras personas-personaje...personae...roles...magia.
Me maquillo, me peino, me visto, me aflojo. Ahì, en la sala, hay personas esperando y, detràs de escena, estoy yo, esperando.
Y nos encontramos en ese tiempo preciso de la escena y eterno del ritual. Viajamos juntos.
Y lo màs lindo: Si nos cruzamos despuès de los aplausos, me besan y me abrazan y yo pienso que una chica de mirada alada me dijo: ¿tu sueño no serà que te quieran?... Si Vane, por eso actùo.

viernes, 1 de abril de 2011

Haydèe Trappani.

El sol partìa la calle y yo caminaba con mi nena. Recibì un llamado, me pedìan que fuera al hospital, que algo muy grave habìa sucedido.
Mirè el cielo, ni una nube, un sol maravilloso. Me preguntè què podrìa haber pasado con tanto sol.
Parece una pavada pero me duele tanto que con tanto sol se haya muerto.
Parece una pavada pero no deberìa suceder. Deberìa prohibirse morir en un dìa de sol.
Parece una pavada pero escribir alivia el dolor.
Tu risa y mucho sol y tu voz en mi oìdo desde el dìa que te fuiste, tu voz todo el tiempo.
Y recuerdo la ùltima noche que compartimos camarìn, yo quejàndome de mi acùfeno y vos levantàndome el ànimo.
Haydecita me gusta decirte porque te llamàs como mi mamà.
Hola Haydecita, te acordàs còmo nos reìamos? Yo me acuerdo y te llevo Reina, te llevo donde vaya.

lunes, 21 de junio de 2010

Otero en Quilmes.

Era una noche de Junio. El centro cultural Artenpié de Quilmes no queda precisamente en el centro de la ciudad. Está sobre una calle transitada pero podríamos decir que en un barrio. La función era a las 21:30 hs. Había gente, lindo público dijimos. Conversaban, tomaban algo, comían, afectuosamente atendidos por los chicos de la comisión de teatro del lugar. Se demoró el arranque de la función hasta que finalmente "salimos al ruedo". Mi bisabuela, mi linda abuela, mi tío abuelo Gustavo y yo nos encontramos un rato en el escenario, contamos lo nuestro y nos volvimos a despedir con el ritual de las lágrimas y la certeza de la eternidad.
Mi compañera Liliana Maldonado arrancó con su unipersonal, la miré detrás de escena con nuestro asistente Pablo Zumbo que musicalizó e iluminó la historia. Finalmente saludo y aplausos. Fuí al camarín, me vestí y salí a saludar (ceremonia que me pone bastante vergonzosa). Ahí llegó la mejor parte de la noche: Una parejita se me acercó, ella ,tocaya, se llamaba Silvina y era de Quilmes y él era español y del pueblo de mi abuela!!!. De pronto nos encontramos conversando sobre lugares y comidas y paisajes de su pueblo que yo, Argentina y quilmeña, conocía. Compartimos sobre el desarraigo, el pueblito con su bar, la subida de la montaña. Javier (así se llama mi "vecino" español) con sus treinta años no entendía cómo estábamos en ese lugar al sur de Buenos Aires hablando de su pueblo, al norte de España, cómo una quilmeña conocía su lugar y contaba una historia que de alguna manera lo involucraba. Yo no dejaba de asombrarme de la maravilla de la vida, de la relatividad del tiempo y el espacio, de la satisfacción de que el universo entero me asistiera en ese instante cruzando el camino de Javier con el mío y produciendo así un encuentro casi epifánico.
Con Javier nos intercambiamos teléfonos y quedamos en cumplir con la antigua ceremonia de llevar recuerdos a la familia en el próximo viaje, tal vez mis primas hayan jugado con él...
Nos despedimos con abrazos, besos, alegría y cierta extrañeza que perdura frente a un lazo que nos une sin conocernos, mirándo más allá a través de nuestros ojos, reconociéndonos iguales aunque diferentes, familia y extranjeros. Extranjero él y extranjera un poco yo en quilmes.
"Mi abuela hablaba de Otero y de Ponferrada como si fueran el Edén" le dije. "Ponferrada es un lugar hermoso" me dijo. Nos miramos y supimos que es el Edén para los dos. Nos miramos y lo sentí cerca.

viernes, 12 de marzo de 2010

Valeria.

Un destino de fuego.
Valeria era flaquita y nerviosa. Sufría.¿ Habrá un destino inexorable de sufirmiento para algunos seres?.
Valeria sufría y eso había sido desde siempre.
Éramos chicas cuando me dijo "¿viste que bien se duerme después de llorar mucho?, llorás y llorás y te quedás dormida".
Es una de esas frases conmovedoras de mi infancia. Yo sabía lo que era dormirse después de llorar, quién no lo sabe, pero me daba cuenta de que no podía dimensionar el sufrimiento que provocaba su llanto, intuía que era mucho.
Valeria se fue hoy, envuelta en unas llamas que en la infancia encendió su madre al quemarla con cigarrillos. Ella me lo contó y éramos las dos chiquitas, y lloramos las dos y así supe para siempre lo bien que se duerme después de llorar. Hoy se incendió su casa y el fuego se la llevó consigo.
Adios Valeria, mi prima. Aunque nunca te hayan dejado llevar ese título, yo siempre te lo dí. Mi prima Valeria.

jueves, 31 de diciembre de 2009

El trabajo creativo


El trabajo creativo es un trabajo de confianza. Tenés una idea, sabés que querés hacer algo, te enfocás. Puede llevar días, semanas, lo importante es no desalentarse y no perder el foco. Remar contra la corriente porque aparecen miles de impedimentos: el desaliento, la inseguridad, la desvalorización... Pero si tu amor es lo suficientemente firme la idea sigue ahí, creciendo, levando. Necesitás cuidarla mucho, protegerla, ponerle repasadores tibios como hacía mi abuela con el pan casero o mi mamá con la pizza. La vas alimentando y, si aparece, la dejás fluir y adquirir nuevas formas.
Un día, de pronto, se arma y ahí te das cuenta de que confiaste desde un primer momento y de que por eso se arma. Confiaste en vos, en tu corazón, en el universo y así, con firmeza, con convicción, con inmenso amor, realizás tu trabajo, armás tu obra, escribís tu canción.
Te parece mágico cuando cierra todo y aparece "radiante" la obra consumada en tu cabeza. Es mágico y no lo es. Aparece porque fue trabajando en tu interior casi sin que te dieras cuenta y creés que se hizo sola. No es así, la hiciste con tu tenacidad, con tu valentía, con tu libertad.

lunes, 30 de noviembre de 2009

El hombre.

Ese animal de la palabra, como lo definía Aristóteles, o "ese sonido de pie" como lo definían los guaraníes.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Blanco Negro Blanco

Es una obra de Alfonsina Storni, y la estábamos ensayando en el centro cultural León F. Rigolleau de Berazategui. Yo tendría diez años.Se trataba de una superproducción, ensayábamos mucho, hasta los sábados a la mañana en la casa de la profesora de música que tocaba el piano en vivo durante la obra, mientras nosotros cantábamos. Hoy la llamarían comedia musical.....¿Conocen la historia de Blanco Negro Blanco?..... Resulta que Pierrot está enamorado de Colombina que es muy vanidosa. Hay una tina de tinta negra y Pierrot, blanco e inmaculado, cae dentro de ella transformándose en negro, entonces Colombina no lo quiere más, por lo tanto Pierrot decide, entre otras cosas, visitar a un brujo para que le devuelva su antiguo color.
Una obra larga con muchos personajes y yo, que me sabía la letra de todos pero no me animaba a hablar. Me dieron el papel de gallina..... sí, una gallinita que iba a buscar a su pollito que había sido raptado por el brujo...sólo cinco minutos dentro de una obra que duraba hora y media mas o menos, yo chocha... pero mi mamá casi se muere. Increpó al profe, Pedro Costa (de quien yo estaba enamoradísima con mis diez u once años, pero esa es otra historia) "¿Cómo gallina?, la traigo a todas las clases, es una nena inteligente...gallina???".
No hubo marcha atrás, el reparto ya estaba hecho.Me hicieron un traje hermoso, ensayé como loca obsesiva, como la actriz que ya era. Antes de salir a escena encontré una canasta e hice reir a todos mis compañeros realizando infructuosos esfuerzos por poner un huevo. Salí a escena. En el público estaba el hijo de Alfonsina Storni. Jugué mi papel con todo el amor que es posible sobre un escenario. Entonces el hijo de Alfonsina se puso de pie al finalizar mi escena y me ovacionó. Detrás de él todo el público ovacionó la tierna historia de la gallina que sacaba a su pollito de las garras del brujo.
Pedro (el profesor) giró su cabeza mientras todos me aplaudían y con su mirada encontró la de mi mamá.  Obviamente esto me lo contó mamá años después , según ella el profesor la miró con cara de satisfacción como diciendo: "¿vio?".
Yo estaba en otra, vibraba con muy poca edad la felicidad de sentirme plena.