jueves, 31 de diciembre de 2009

El trabajo creativo


El trabajo creativo es un trabajo de confianza. Tenés una idea, sabés que querés hacer algo, te enfocás. Puede llevar días, semanas, lo importante es no desalentarse y no perder el foco. Remar contra la corriente porque aparecen miles de impedimentos: el desaliento, la inseguridad, la desvalorización... Pero si tu amor es lo suficientemente firme la idea sigue ahí, creciendo, levando. Necesitás cuidarla mucho, protegerla, ponerle repasadores tibios como hacía mi abuela con el pan casero o mi mamá con la pizza. La vas alimentando y, si aparece, la dejás fluir y adquirir nuevas formas.
Un día, de pronto, se arma y ahí te das cuenta de que confiaste desde un primer momento y de que por eso se arma. Confiaste en vos, en tu corazón, en el universo y así, con firmeza, con convicción, con inmenso amor, realizás tu trabajo, armás tu obra, escribís tu canción.
Te parece mágico cuando cierra todo y aparece "radiante" la obra consumada en tu cabeza. Es mágico y no lo es. Aparece porque fue trabajando en tu interior casi sin que te dieras cuenta y creés que se hizo sola. No es así, la hiciste con tu tenacidad, con tu valentía, con tu libertad.