Busco un bolso azul y lo abro. Allì dentro hay un ocèano y una guerra, mi bisabuela, mi abuela, mi tìo abuelo, el libreto, la mùsica y volantes (flyers serìa màs actual) de funciones pasadas.
Doblo la ropa, chequeo que estè todo y me preparo para la funciòn, la travesìa.
Hay otros bolsos y bolsitas y perchas en mi casa y en ellas otras personas-personaje...personae...roles...magia.
Me maquillo, me peino, me visto, me aflojo. Ahì, en la sala, hay personas esperando y, detràs de escena, estoy yo, esperando.
Y nos encontramos en ese tiempo preciso de la escena y eterno del ritual. Viajamos juntos.
Y lo màs lindo: Si nos cruzamos despuès de los aplausos, me besan y me abrazan y yo pienso que una chica de mirada alada me dijo: ¿tu sueño no serà que te quieran?... Si Vane, por eso actùo.
Escribo desde muy chiquita... no son grandes relatos, sigo siendo chiquita en ellos. Cuento historias que guardo en mi interior..... mi tierra las trae y mi cielo las cuenta. Aquí van algunas para que degusten...
domingo, 29 de mayo de 2011
viernes, 1 de abril de 2011
Haydèe Trappani.
El sol partìa la calle y yo caminaba con mi nena. Recibì un llamado, me pedìan que fuera al hospital, que algo muy grave habìa sucedido.
Mirè el cielo, ni una nube, un sol maravilloso. Me preguntè què podrìa haber pasado con tanto sol.
Parece una pavada pero me duele tanto que con tanto sol se haya muerto.
Parece una pavada pero no deberìa suceder. Deberìa prohibirse morir en un dìa de sol.
Parece una pavada pero escribir alivia el dolor.
Tu risa y mucho sol y tu voz en mi oìdo desde el dìa que te fuiste, tu voz todo el tiempo.
Y recuerdo la ùltima noche que compartimos camarìn, yo quejàndome de mi acùfeno y vos levantàndome el ànimo.
Haydecita me gusta decirte porque te llamàs como mi mamà.
Hola Haydecita, te acordàs còmo nos reìamos? Yo me acuerdo y te llevo Reina, te llevo donde vaya.
Mirè el cielo, ni una nube, un sol maravilloso. Me preguntè què podrìa haber pasado con tanto sol.
Parece una pavada pero me duele tanto que con tanto sol se haya muerto.
Parece una pavada pero no deberìa suceder. Deberìa prohibirse morir en un dìa de sol.
Parece una pavada pero escribir alivia el dolor.
Tu risa y mucho sol y tu voz en mi oìdo desde el dìa que te fuiste, tu voz todo el tiempo.
Y recuerdo la ùltima noche que compartimos camarìn, yo quejàndome de mi acùfeno y vos levantàndome el ànimo.
Haydecita me gusta decirte porque te llamàs como mi mamà.
Hola Haydecita, te acordàs còmo nos reìamos? Yo me acuerdo y te llevo Reina, te llevo donde vaya.
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